Mi clase

Como ya les he contado en otras hijas de este diario, este curso escolar vuelvoa a ser tutor de un curso del primer ciclo de Primaria.

Y ahora, con el devenir de los primeros días de otoño, me doy cuenta de que al tener una clase «en propiedad», ha traído consigo una rutina diaria que echaba de menos, como la de abrir ventanas, preparar la fecha en la pizarra, anotar el horario del día, …


Pero este rincón no es sólo un aula, sino que se está convirtiendo en un refugio de aprendizaje.


Desde el primer día me propuse mimar cada espacio, dedicando momentos libres a personalizar las paredes, colgar los trabajos de los alumnos, colocar carteles llenos de color, … y ahora estoy organizando un rincón de lectura acogedor donde mis alumnos y yo podamos acurrucarnos a leer cada viernes en torno a un buen libro.

Me gusta cuidar los detalles. Estoy a la espera de colocar unas cuantas plantas en una de las ventanas, y ya estamos pensando en dónde vamos a colocar el nacimiento del Niño Jesús.

Cada día que pasa, me siento más a gusto entre estas cuatro paredes. y me siento feliz al ver cómo mis niños hacen suyo este espacio, cómo entran por la mañana con una sonrisa y encuentran un lugar seguro donde equivocarse, preguntar y crecer.

Ser tutor de nuevo me está devolviendo esa chispa especial que siento por ser educador, y mucha parte de culpa la está teniendo este lugar… el que puedo decir a día de hoy que es… mi clase.



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