
Este año me toca dar clases en el Primer Ciclo de primaria, concretamente en 2º de EPO, y a mis niños y niñas les espera cada mañana este árbol que hemos diseñado y creado mi compañero y yo en estos primeros días.
Con este árbol, hemos querido que nuestros alumnos, al cruzar la puerta de su colegio este curso, sientan a la imaginación corretear por los poros de su piel, y que sean capaces de soñar despiertos cada mañana.
Y es que, en esta etapa educativa, la decoración del aula y del acceso a la clase juega un papel fundamental.
Lejos de sobrecargar los espacios con estímulos excesivos que puedan saturar o distraer la atención de los niños —algo muy común pero poco recomendable para su bienestar cognitivo—, con la decoración de un aula buscamos crear un ambiente cálido, equilibrado y acogedor.
Un entorno visualmente respetuoso ayuda a calificar la ansiedad y predispone a la concentración, convirtiendo el colegio en un segundo hogar.
Es vital que los alumnos sientan un rincón de la escuela como algo suyo y propio.
Cuando participan visualmente del espacio, cuando ven que el aula respira mimo y dedicación, su sentido de pertenencia se dispara.
Sienten que ese lugar les pertenece, que son acogidos con respeto y que cada rincón ha sido pensado exclusivamente para ellos.
Esto fortalece su seguridad emocional y transforma la escuela en un territorio seguro donde explorar, equivocarse y crecer sin miedo.
Queridas familias y amigos, este curso que comienza viene cargado de retos maravillosos.
Por mi parte, no sólo cuidaré de mis alumnos, sino que también me preocuparé de los detalles que le rodeen y los arroparé en el día a día con afecto y equilibrio; eso es mi reto profesional para este curso que empieza.
¡Feliz arranque de curso!

