Justo cuando el sol de la tarde comenzaba a despedirse, ese pequeño de unos 8 ochos que estaba sentado cerca mía, cerró su libro para disfrutar de ese instante, el de la puesta de sol, al igual que habría disfrutado de la lectura de su libro.
Observarlo desde mi hamaca me sacó una sonrisa de satisfacción docente.
Las vacaciones son para descansar, claro que sí, pero también para viajar a través de las páginas de una buena historia.
La lectura en verano no debe ser una obligación ni un deber escolar con sabor a tarea; debe ser un refugio, un juego y un descubrimiento voluntario.
Cuando los niños leen por placer durante estas semanas calurosas, no solo mantienen activa su imaginación y ejercitan su cerebro, sino que descubren que los libros son puertas hacia mundos infinitos.
Leer…
amplía su vocabulario
cultiva su empatía,
les enseña a reflexionar;
fortalece su cerebro,
mejora su salud mental,
fomenta la reflexión y la mirada crítica;
reduce potencialmente su estrés,
mejora su bienestar emocional,
mejora la comunicación;
fomenta una visión más amplia del mundo, …
Queridos padres y cuidadores, no olviden meter siempre un cuento, un libro, un cómic … en la bolsa de la playa, y que nuestros niños y niñas
¡¡¡ sigan leyendo !!!

