El lenguaje del cuerpo

A menudo, cuando me preguntan: «¿De qué das clases?», la gente espera escuchar «Matemáticas», «Lengua» o «Ciencias».
Tras más de veinte años recorriendo pasillos de Infantil y Primaria, mi respuesta sigue provocando miradas de curiosidad: «Soy profe de psicomotricidad infantil».

Pero, ¿qué significa realmente?

No enseño a los niños a saltar obstáculos o a dar volteretas sin más. Sino que enseño a través del movimiento, porque en estas primeras etapas de la vida, el cuerpo es el primer lenguaje con el que se expresa el alma.

Dar clases de psicomotricidad es presenciar, a diario, el milagro del desarrollo.

Es ver cómo un niño con miedo a soltarse, de repente, confía en su equilibrio, ganando una seguridad inmensa que trasladará después a su forma de leer, de escribir y de abrazar.

Es el refugio donde las emociones se hacen tangibles: la rabia se corretea, la alegría se salta y los miedos se vencen sobre una colchoneta.

Acompañar a los más pequeños en este viaje es un privilegio absoluto.

Mi aula no tiene pupitres alineados, ya que tiene universos de descubrimiento. No uso libros de texto ni cuadernos, sino aros, telas, pelotas, música y, sobre todo, mucha escucha, paciencia y presencia.

Así que, cuando me preguntan de qué doy clases, sonrío desde lo más profundo del corazón y pienso: doy clases de autoestima, de libertad y de vida en movimiento.

Soy maestro de psicomotricidad, y no cambiaría mi vocación por nada del mundo.


Teacher in gray shirt labeled 'Profesor Psicomotricidad' guiding children through motor skill activities in a playroom

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