Si descuidamos esta faceta en la etapa de Infantil, podríamos encontrarnos con las siguientes dificultades a corto y largo plazo:
- Torpeza motriz y falta de coordinación: Niños que se caen con frecuencia o que no calculan bien las distancias, lo que genera frustración.
- Problemas de lateralidad: Dificultad para distinguir derecha e izquierda, lo que deriva en confusiones al leer o escribir letras como la «b» y la «d».
- Dificultad de concentración: Un niño que no tiene control sobre su cuerpo suele tener problemas para permanecer sentado y mantener la atención en tareas escolares.
- Inseguridad: Al no sentirse dueños de sus movimientos, suelen mostrarse más retraídos o temerosos ante nuevos retos sociales o académicos.
- En resumen: Moverse es pensar. Si les quitamos el movimiento, les estamos quitando su principal herramienta de aprendizaje.

