Esta tarde tengo la sesión de evaluación del segundo trimestre, y esta mañana en clase he hablado de la importancia que tiene el seguir peleando, estudiando, no desfalleciendo en definitiva.
Y es que hay mañanas que, para todos, el despertador pesa más de lo normal. Días en los que el temario se hace bola, el cansancio nos nubla y nos enfrentamos a tareas que, sencillamente, no nos gustan.
Es humano sentir que las fuerzas flaquean, pero es ahí, en la resistencia, donde se forja la verdadera persona.
Seguir estudiando y luchando cuando no hay ganas es el mayor acto de amor propio que puedes realizar. Cada hora de estudio, cada temario nueva, aunque nos parezcan aburridos , son una semilla.
La educación no es una carrera de velocidad, sino de fondo; se construye con la constancia de quien sabe que su esfuerzo impactará en el futuro de sus alumnos.
No permitas que un mal día te convenza de que no puedes.
Los lápices de colores también se desgastan para crear dibujos hermosos. Si hoy cuesta, descansa, pero no abandones. Tu meta merece tu insistencia.
El camino es duro, sí, pero la recompensa de transformar tu vida es infinita.
Ánimo, … y ¡sigue en la brecha!

