— . REFLEJO ANFIBIO . —

Momento de Aparición: a los 4 o 6 meses de vida.

Momento de Desaparición: Este reflejo no desaparece como tal, sino que se integra o evoluciona hacia movimientos voluntarios más complejos. Esto suele ocurrir alrededor de los 12 a 14 meses, coincidiendo con el afianzamiento de la marcha (caminar).


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Definición:

Es un reflejo postural automático que aparece alrededor de los 4-6 meses de vida. Se produce cuando el bebé, estando boca abajo, eleva la cadera de un lado, provocando una flexión automática del brazo y la pierna de ese mismo lado.

Es el precursor esencial del arrastre y el gateo, ya que permite al niño aprender a flexionar sus extremidades para impulsarse y desplazarse por el suelo.


Características:

A diferencia de los reflejos primarios (que son de supervivencia), el anfibio es un reflejo de desarrollo o postural. Esto significa que no nace con el bebé, sino que aparece cuando el sistema nervioso madura lo suficiente para controlar el tronco.

Se activa mediante la elevación de la pelvis. Cuando el bebé está boca abajo y se levanta un lado de su cadera (unos 45° aproximadamente), se produce la respuesta automática.

La característica física principal es la flexión de brazo, cadera y rodilla del mismo lado que se ha elevado. El lado contrario permanece estirado para dar estabilidad.


Síntomas:
Cuando el reflejo está activo y es saludable (entre los 4 y 12 meses), notarás lo siguiente en el bebé:


Reacción de defensa: Es la base para que el niño aprenda a ponerse a gatas; verás que empieza a «despegar» la barriga del suelo con más facilidad.

El movimiento de «escalada»: Al estar boca abajo, si el bebé intenta alcanzar un juguete, verás que dobla la rodilla y el codo del mismo lado de forma automática para impulsarse.

Elevación de la cadera: Si le levantas un poquito el costado de la pelvis, su pierna se encogerá sola hacia el abdomen.


Ejercicios para estimularlo:
1. El Juego de la «Ranita» (Estimulación táctil)

Este ejercicio sirve para que el cerebro del bebé identifique la conexión entre la cadera y la pierna.

  • Posición: Coloca al bebé boca abajo (tummy time) sobre una superficie firme pero cómoda (una alfombra de juegos).
  • Acción: Con tu mano, presiona suavemente un lado de su cadera hacia abajo y hacia adelante. A la vez, con la otra mano, ayúdale flexionando suavemente su rodilla hacia su codo (como si encogiera la pierna para trepar).
  • Objetivo: Repite de forma alterna en ambos lados para que el bebé sienta el patrón de movimiento que luego hará solo.

2. El «Túnel de Juguetes» (Motivación visual)

El reflejo anfibio necesita una meta para activarse de forma voluntaria.

  • Posición: Bebé boca abajo. Coloca su juguete favorito (o algo que haga ruido) a unos 30-50 cm de distancia, pero ligeramente ladeado (no justo enfrente).
  • Acción: Al estar ladeado, el bebé tendrá que girar un poco la pelvis para alcanzarlo. Ese pequeño giro es el que dispara el reflejo de flexionar la pierna del mismo lado para impulsarse.
  • Objetivo: Fomentar el arrastre unilateral. Si ves que se frustra, pon tu mano en la planta de su pie flexionado para que le sirva de «apoyo» y pueda empujarse.

3. El Rodillo de Toalla (Entrenamiento de la pelvis)

Este ejercicio ayuda a ganar la flexibilidad necesaria en la cadera para que el reflejo sea fluido.

Objetivo: Al elevarse un lado de la cadera gracias al balanceo, verás cómo su pierna tiende a flexionarse de forma natural. Esto entrena la disociación de la pelvis, clave para el gateo posterior.

Posición: Haz un rodillo con una toalla pequeña y colócalo bajo el abdomen/pelvis del bebé mientras está boca abajo.

Acción: Sujeta suavemente al bebé por las caderas y balancéalo muy despacio de un lado a otro (izquierda y derecha).



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